17 abril 2008

Notas de una Conferencia de Manuel Segura

  • Hoy en día hay un consenso en que la finalidad de la educación es formar personas (no tanto transmitir sólo conocimientos).
  • En el panorama educativo se han sucedido cuatro oleadas, que se han superpuesto las unas sobre las otras:
  1. La que prima el enseñar a pensar (por ejemplo, los programas de filosofía en el aula, la teoría de las ocho inteligencias -musical, matemática, artística, lingüística, espacial, la de movilidad, la interpersonal, la intrapersonal, etc- distintas de Gardner, de la Universidad de Harvard, según la cual tenemos 3 inteligencias desarrolladas y 5 menos desarrolladas; el pensamiento lateral del profesor Eduard De Bono). Es una ola optimista.
  2. La que postula que es necesario controlar las emociones (surge a raíz del éxito del libro de Daniel Goleman, discípulo de Gardner, Inteligencia emocional).
  3. La que hace hincapié en la necesidad de valores morales (si a una persona le enseñas habilidades, les haces más hábil, pero no necesariamente mejor. Si a un delincuente le inculcas habilidades, haces de él un delincuente hábil. Por tanto, es preciso que conozca la justicia, la compasión, la lealtad, la solidaridad, el amor, la verdad...).
  4. La ola de las habilidades sociales, practicando la asertividad o conducta afirmativa: lograr que la gente sea eficaz y justa, de forma que en una escala del 0 (no hacer nada) y 100 (hacer más de la cuenta o aplicar la violencia), sepamos adoptar una postura según las circunstancias, tendiendo hacia un lado u otro, sin llegar a esos extremos, sin que tampoco sea un punto medio necesariamente.
  • A la persona, pues, hay que formarla en esos campos (que aprenda a pensar, que aprenda a controlar sus emociones, que asuma valores morales y que aprenda habilidades sociales).
  • Los conflictos se pueden resolver a través de una serie de habilidades cognitivas:
  1. Definir bien el problema (diagnosticar), siendo necesario tener todos los datos (pensamiento causal).
  2. Buscar soluciones a través del pensamiento alternativo (que los chicos no tienen).
  3. Pensar en las consecuencias de nuestros actos y enseñar a mayores y menores sobre ésto (pensamiento consecuencial).
  4. Ponerse en el lugar del otro, no dándole la razón, sino comprendiéndolo (pensamiento de perspectiva).
  • El término agresivo es peyorativo (en psicología, significa faltar al respeto a una persona, bien por defecto, insultándola; o bien por exceso, asesinándola). Por tanto, en el periodismo deportivo no se debería decir que "este jugador es agresivo", sino que es asertivo (que no cede).




fuente: http://alfaqueque.blogspot.com/2007/02/conferencia-de-manuel-segura.html