26 noviembre 2008

Elegir un juguete no sexista

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Hace unas semanas fuimos a una juguetería de una conocida franquicia y preguntamos por unos tapones para la bañera que habíamos visto en el catálogo. La dependienta nos contestó “¿niño o niña?”. Sorprendidas dijimos “¿quién? Te preguntamos por tapones para la bañera…” La dependienta se dio cuenta y quiso disculparse. Los tenía en rosa y azul y… ¡podíamos elegir!
Si miramos los catálogos de juguetes que llegan a nuestros buzones en esta época, observaremos cómo la mayoría tienen una doble versión en rosa de muchos juguetes, casi siempre con motivos de princesas, barbis o flores. Por ejemplo, una bicicleta. La de niña no tiene barra, lleva atrás una sillita para la muñeca, es rosa con ruedas blancas y detalles azules; la otra es roja, con ruedas negras y detalles negros. No lleva sillita atrás, lleva delante una botella de plástico para el agua. Un casco para la bici, “disponible en Lucho, Lupita y Princesas”. Triciclos, trimotos, algún coche, micrófonos, teclados, caja registradora, correpasillos, disfraces para niñas sólo de princesas, ordenador infantil, etc., etc., sin incluir aquí los juguetes específicamente “para niñas”. Con los juguetes dirigidos a las niñas se dramatizan muchas de las tareas tradicionalmente consideradas femeninas, fundamentalmente aquellas que tienen que ver con la maternidad. Insisten en la importancia de la belleza, de estar bellas. Y promueven la pasividad y la sumisión, representada por la mayoría de las princesas de los cuentos y las películas de dibujos animados, que son chicas buenas, entregadas a los demás, que esperan por un príncipe azul que las despierte y les de sentido a su vida, que no tiene otro. Que las colme de felicidad en un idílico mundo de cuento de hadas.
¿Es mala la fantasía?, preguntan algunas personas. No es mala la fantasía, pero fijémonos en las fantasías que se proponen para los niños y las que se proponen para las niñas.
Las niñas y los niños desde los dos años no pueden distinguir entre identidad sexual e identidad de género, entre lo que supone ser niña o niño por nacimiento y el papel que la sociedad les asigna por haber nacido de uno u otro sexo, así que asimilan rápidamente ese papel. Con el tiempo, las niñas y los niños percibirán y desarrollaran el estereotipo de valor y de prestigio que se le concede al individuo masculino adulto.
La tarea de familias y personas educadoras es la de elegir los juguetes que diviertan y eduquen, que permitan un desarrollo integral de niñas y niños, potenciando sus cualidades individuales y aquellas otras que consideramos valiosas como la creatividad, la imaginación, la iniciativa, el cuidado de las demás personas…
Las niñas no nacen amando el color rosa. Los niños no nacen odiando el color rosa.
A continuación os presentamos algunos materiales que nos pueden ayudar a elegir un juguete:
Enlace del articulo original: Elegir un juguete
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